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Entradas

Leningrado

Cómo amarte si el frío me mata más rápido que el hambre.
Cómo besar tus labios si son más las ganas de comerlos.
Cómo envejecer a tu lado si no podemos sobrevivir a mañana.

El amor en Leningrado se confunde con hambre.
Entradas recientes

Perdón.

A veces la vida no es como uno espera que sea. A veces simplemente llega, te jode, destruye todo lo que habías construido durante años, y se va; pero no se va del todo, se queda en una esquina viéndote en cada movimiento. Observando cómo luchas para levantarte, para ponerte de pie una vez más, tal vez esperando el momento para joderte de nueva cuenta.
Mientras eso pasa, mientras luchas por levantarte y salir a flote, evidentemente pasas por procesos un poco oscuros. Momentos en los que tu energía es completamente negativa y no tienes el amor suficiente para dárselo a quien de verdad lo necesita.
Lamentablemente eso le pasó al Sr. Woodyvaldo. Llegó cuando el panorama se veía claro; pero lo alcanzó la oscuridad de nuestras vidas, le llegaron nuestros problemas y, ahora que lo pienso, él fue uno de los principales afectados de toda esa situación, porque no fuimos capaces de darle el amor ni la atención que necesitaba.
Perdóname, señor Woodyvaldo. Perdónanos a todos. Perdón por lo que te hi…

Ocho y medio

Y vino un pájaro a posarse en mi ventana. 
Tenía una ala rota y su plumaje era gris y azul. 
Y al acercar mi mano y comprobar que no echaba a volar, 
supe de inmediato que lo enviabas tú. 
Lo tomé entre mis garras y lo dejé morir, y cuando lo hizo aún llovía aquí. 
Y la sangre al gotear, entre zarpas de animal, presagió mi 
suerte. Como una ave que voló de Madrid hacia Gijón aun herida de muerte, rescribiendo la espiral de prometer hacerlo bien, de cometer un nuevo error, de no saber pedir perdón o pedirlo demasiadas veces. 
Y aunque ahora escupo una oración, helado de terror, ningún dios 
responde aún. 
¿Soy yo el que no ve o es que todavía no se hizo la luz? 
Seré muy breve: te extraño y esto duele.
Nacho Vegas

Sueños húmedos

2:21 am Llevaba cerca de 2 horas que David había caído completamente dormido y yo no podía conciliar el sueño. No sé cómo hace David para dormir tan rápido, lo envidio tanto; a penas su cabeza toca la almohada y se comienza a escuchar su respiración acompañada de un leve ronquido. En cambio conmigo la situación es distinta. Puedo meterme a la cama desde las 9 de la noche y el sueño no me atrapa sino hasta media noche, si me va bien. Incluso hay días en los que prefiero levantarme de la cama y repasar los pendientes del trabajo, para ver si así logro ganar algo de sueño.
2:50 am Ya estaba harta. Llevaba casi tres horas metida en esa cama sin poder dormir. Pensé en prender el televisor, pero seguramente David se despertaría y tampoco soy tan mala persona. Unos días atrás había escuchado a unos hombres decir: “No hay insomnio que aguante tres…” Bueno, pero con David al lado de mí ni eso podía hacer. Mi mente estaba tan activa que comencé a pensar si había cerrado bien la puerta, si le habí…

Gracias.

Abuelo.

No sé cómo pude vivir tanto tiempo sin ti. No sé cómo pudiste vivir tanto tiempo sin mí. Pero la manera en que me duele que no estés, no es algo para lo que esté preparado.
14 de mayo de 2017, 10:29 pm.