Vive, boda y despedida.

Adivinen quién llevará los pantalones.

No fue precisamente en ese orden, pero es lo que ha sucedido las últimas 3 semanas en mi vida. Comencemos con el bodorrio. Resulta que los últimos días de marzo decidieron casarse @Mxphotographer y @Margoriev. ¿Cómo putas se les ocurrió eso? Pues ya ven que el amor y la calentura siempre te hacen hacer pendejadas, y luego imagínense si suceden al mismo tiempo... Pero bueno, el punto es que desde ese día iniciaron una nueva familia y lo festejamos con una pedotototota memorable. Toda la onda fue en Orizaba y puedo decir sin temor a equivocarme que ha sido la boda donde más he disfrutado. Te quiero Margara, te quiero y te quiero un chingo y desde este blog les mando las mejores vibras del mundo. A ti, jotografo, a ti no te quiero por joto... bueno sí, pero nomás tantito. Cuídense mutuamente y póngale Kevino al primer escuincle ¿va?

El arrimón 

Una semana después del bodorrio twittero, resulto ser la despedida de soltera de mi amiga Ximenonita. La neta es que aún no entiendo del todo el concepto ese de "Despedida mixta", por un momento pensé que habría un show de swingers o algo por el estilo, pero no. Todo se simplifico en una pedototota en un camión de pasajeros (barra libre, por supuesto) con algunas paradas para hacer el ridículo en público. Desde un punto de vista más sentimental y melancólico, la neta es que me hacía feliz ver una sonrisa tan grande en la cara de mi amiga. Sin duda alguna Ximena es una de mis 3 mejores amigas y si ella está feliz yo estoy doblemente feliz. Es probable que la babosa se largue de México, pero no importa porque así tendré un pretexto más para visitar Guadalajara 3 veces al año. Ximena, te amo, le doy gracias al destino por poner en mi camino a una amiga como tú. 

Nunca nadie nos podrá callar.

Y a la siguiente semana El Vive Latino, una muestra más de que mis amigos envejecen pero yo estoy más joven que nunca. La verdad es que estaba mentalizado a no ir este año, pero el alboroto que se armo en mi oficina me motivó nuevamente a buscar mi boleto por todos lados y no faltar... y lo conseguí. Como cada año hubo mucha basura, pero ese cierre ochentero "Enanitos Verdes - Caifanes" sin duda fue espectacular. Aún no sé si fue mejor que el cierre "Calamaro - Fabulosos Cadillacs", pero créanme que esos son momentos que nunca olvidaré.

Por cierto, a leguas se ve que Saúl y Marcovich nomás no terminan de hacer clic y más bien todo esto es por onda comercial. No creo que el regreso dure mucho, pero disfrutémoslo mientras existe.


1 comentarios:

MargorieV dijo...

No mames...

Te quiero...

Está de huevos la foto...

Gracias :3